
Me contó una pajarita de la familia de las calandrias que tiene su nido en un árbol cerca del drugstore que desde que cambió el concesionario del kiosco las cosas van de mal en peor. El anterior kiosquero, cuyo nombre recuerda a la entrega de los premios de
Sin embargo este servicio se vio inexplicablemente interrumpido otorgándose la concesión a la gente del restaurante, de la que oportunamente el Tero se ocupará. Se alegó que el anterior kiosquero vendía a comida a los obreros que trabajan en el club, cosa que no le impedía su contrato. A parecer, esto enfadó a los miembros de la comisión ejecutiva molestos con la posibilidad de cruzarse con personas sudorosas y de color subido de tono que afean el club. Hoy los desprolijos obreros compran la comida en el restaurante pero eso, al parecer, no molesta. Pero en más enfadado era el Poderoso Miembro de la comisión ejecutiva, que está abonado a esta sección informativa, quien estaba molesto con el kiosquero porque no lo saludaba tal como él mismo informara en una reciente reunión de socios. El kiosquero no se sentía muy entusiasmado con la posibilidad de saludarlo desde que el Poderoso Miembro le cuestionó tener entre sus ayudante a una persona afroamericana, que además era su suegra. El Ku Klux Klan estaría contento de tener una sucursal en Los Puentes. Ya tiene un fervoroso adherente.
Conclusión, el kiosco hoy está desabastecido, se abre solo los fines de semana, no brinda ninguno de los servicios que antes se daban a los socios, no tiene aire acondicionado y el aspecto del local es lamentable porque a los dueños del restaurante evidentemente no les interesa. Quedó convertido en un kiosco virtual. La misma pajarita me contó que algunos socios del club, encabezados por uno de ellos padre de 3 niños que merece el premio Nobel de química por sus habilidades en ese rubro, están pensando en solicitar que vuelva el expulsado kiosquero.
Por último, que la comisión directiva se ocupe de recordarle a los cortapasto que no empiecen a trabajar antes de las 8 de la mañana como indica el sentido común, ya que no dejan descansar a los teros. Salvo que esas tareas sean “horas extras” realizadas por empleados del club sin comunicar al intendente.
Hasta pronto.