lunes, 7 de enero de 2008

En pileta cerrada no entran moscas.


Me contó un pajarito que fue lo que pasó en el club los días 25 y 1º de enero que no estuvo abierta la pileta del club house. Esos tórridos días de más de 30 grados la pileta no se abrió porque no se previó que el guardavidas tenía que disfrutar de su merecido descanso después semanas agotadoras frente al espejo de agua al cuidado de niños y otros seres vivos. En años anteriores la pileta estuvo abierta en esas fechas apelando a una idea brillante: un reemplazante. Este año esa idea no se encendió en la cabeza de ninguno de los miembros de la comisión directiva quizás por la crisis energética que restringe el encendido de lamparitas. Aunque sí se le ocurrió al miembro de la comisión de deportes Carlos Andrés Calvo quien propuso, incluso, hacerse cargo de su peculio del costo del reemplazo. El mencionado Calvo le informó de esta brillante idea a un miembro de la comisión directiva que, a su vez, le pidió autorización a otro miembro de la comisión con más poder que él. Este último miembro, poseedor de un simpático can que transita libremente por el club, dispuso que no se abriera la pileta. El pajarito que me contó no tiene la más remota idea de la causa de esta decisión del poderoso miembro de la comisión. Aunque seguramente se basa en sesudas razones de bien público que ni teros ni pajaritos comprenderíamos.

Los teros y otros pájaros del club estuvimos chocos disfrutando de la pileta esos días sin la molesta presencia de niños. Que se repita!!!

Hasta la vista.

PD. Si ven huevos como los que encabezan la nota !no los pisen¡, podrían estar acabando con la carrera de un futuro periodista.