
Me contó el pajarito que ilustra con su foto esta nota que los alambrados progresan de manera prodigiosa en Los Puentes, no obstante estar prohibidos por el reglamento interno. Esta proliferación de alambres cuenta con el apoyo irrestricto de gorriones, chingolos, calandrias, búhos, chimangos y otros plumíferos amigos míos. Nosotros, los teros, no nos subimos a los alambrados así que nos da igual. A los que no les debe dar igual es a los socios que en la asamblea del 2006 hicieron de los alambrados una cuestión de vida o muerte ante la amenaza que implicaban los perros a los que el cerco eléctrico no los disuadía de visitar a los vecinos y asustar transeúntes. Hubo un socio en esa asamblea de barba vikinga y que fuma 80 cigarrillos por día que afirmó que había comprado en Los Puentes en lugar de Campos de Álvarez porque allí había alambrados que hacían parecer al barrio "una villa". Esta temeraria afirmación del voluminoso socio hizo que los teros de Campos de Álvarez expresaran su repudio en un comunicado en el que rompieron relaciones diplomáticas con cardenales, petirrojos, pájaros carpinteros y cualquier otra ave que ostentara plumaje rojo.
Sin embargo los alambrados que estaban al momento de la asamblea del 2006 siguieron allí, y hasta la mismísima comisión directiva instaló uno de más de 100 metros a la altura de la calle Puente Pesoa para evitar que se acceda a la zanja perimetral. Pero, eso sí, el alambrado fue colocado con tan buen gusto que parece una cancha de polo. También proliferan los alambres en los cercos de algunos vecinos, que aunque no están tejidos, cumplen la misma función de delimitar lotes. Tal es el caso una propietaria cuya ocupación consiste en dar fe y es dueña de un simpático perro de Viena que no duda en ladrar amenazante a cuenta persona o tero se le acerque.
También se ha extendido la costumbre de cercar las piletas de natación con alambres como si fueran una chacra. Estos alambrados son aceptados por La Arquitecta porque están hechos con “buen gusto”. En vez de un corral de chanchos parecen un haras de potrillos de pura sangre. Esperemos que el Poderoso Miembro de la comisión ejecutiva ponga sus energías en acabar con este oprobio de los alambrados. A propósito, me contó el hornero que tiene su casa en uno de los ventanales del house principal que este está adornado por fotografías tomadas por un hijo del Poderoso Miembro el día de la nevada de julio de 2007. Me dice el hornero que las fotos no son gran cosa salvo por la peculiaridad de estar sobreimpreso en el cuerpo de la misma el nombre del fotógrafo en vez de estar al pié. Debe tratarse de una nueva tendencia estética que ni horneros y teros logramos comprender. Estas obras de arte fueron pagadas al autor como consta en las expensas. Imagina este tero que habrá sido luego de una licitación como la que se hizo para encarar una importantísima obra de infraestructura en el club. Se trata de la construcción de una base cemento de 20 cm de alto en cada poste de luminaria del club. Esta obra urgente y de vital importancia fue realizada por una empresa “allegada” a otro miembro de la comisión ejecutiva que comparte la profesión con Blumberg. Estudiaron en la misma universidad.
Hasta pronto.