miércoles, 30 de enero de 2008

Kiosco virtual.


Me contó una pajarita de la familia de las calandrias que tiene su nido en un árbol cerca del drugstore que desde que cambió el concesionario del kiosco las cosas van de mal en peor. El anterior kiosquero, cuyo nombre recuerda a la entrega de los premios de la Academia de Ciencias Cinematográficas de Hollywood, lo atendía con su familia. Demostraban todos ellos una paciencia infinita para tratar con los amables niños que pueblan el club y con algunos adultos que tienen la capacidad de alterar los nervios hasta de una momia. El kiosco se habría todos los días salvo los lunes y su titular siempre estaba dispuesto a dar una mano trayendo algo de Luján para socios olvidadizos o fiacas. El kiosco siempre estaba abastecido de las cosas que necesitaban los vecinos y hasta se servía, siempre con dedicación y esmero, algún bocadillo a la hora del té. El ambiente era agradable ya que el señor concesionario había instalado de su peculio un equipo de aire acondicionado.

Sin embargo este servicio se vio inexplicablemente interrumpido otorgándose la concesión a la gente del restaurante, de la que oportunamente el Tero se ocupará. Se alegó que el anterior kiosquero vendía a comida a los obreros que trabajan en el club, cosa que no le impedía su contrato. A parecer, esto enfadó a los miembros de la comisión ejecutiva molestos con la posibilidad de cruzarse con personas sudorosas y de color subido de tono que afean el club. Hoy los desprolijos obreros compran la comida en el restaurante pero eso, al parecer, no molesta. Pero en más enfadado era el Poderoso Miembro de la comisión ejecutiva, que está abonado a esta sección informativa, quien estaba molesto con el kiosquero porque no lo saludaba tal como él mismo informara en una reciente reunión de socios. El kiosquero no se sentía muy entusiasmado con la posibilidad de saludarlo desde que el Poderoso Miembro le cuestionó tener entre sus ayudante a una persona afroamericana, que además era su suegra. El Ku Klux Klan estaría contento de tener una sucursal en Los Puentes. Ya tiene un fervoroso adherente.

Conclusión, el kiosco hoy está desabastecido, se abre solo los fines de semana, no brinda ninguno de los servicios que antes se daban a los socios, no tiene aire acondicionado y el aspecto del local es lamentable porque a los dueños del restaurante evidentemente no les interesa. Quedó convertido en un kiosco virtual. La misma pajarita me contó que algunos socios del club, encabezados por uno de ellos padre de 3 niños que merece el premio Nobel de química por sus habilidades en ese rubro, están pensando en solicitar que vuelva el expulsado kiosquero.

Por último, que la comisión directiva se ocupe de recordarle a los cortapasto que no empiecen a trabajar antes de las 8 de la mañana como indica el sentido común, ya que no dejan descansar a los teros. Salvo que esas tareas sean “horas extras” realizadas por empleados del club sin comunicar al intendente.

Hasta pronto.

lunes, 28 de enero de 2008

A desalambrar.


Me contó el pajarito que ilustra con su foto esta nota que los alambrados progresan de manera prodigiosa en Los Puentes, no obstante estar prohibidos por el reglamento interno. Esta proliferación de alambres cuenta con el apoyo irrestricto de gorriones, chingolos, calandrias, búhos, chimangos y otros plumíferos amigos míos. Nosotros, los teros, no nos subimos a los alambrados así que nos da igual. A los que no les debe dar igual es a los socios que en la asamblea del 2006 hicieron de los alambrados una cuestión de vida o muerte ante la amenaza que implicaban los perros a los que el cerco eléctrico no los disuadía de visitar a los vecinos y asustar transeúntes. Hubo un socio en esa asamblea de barba vikinga y que fuma 80 cigarrillos por día que afirmó que había comprado en Los Puentes en lugar de Campos de Álvarez porque allí había alambrados que hacían parecer al barrio "una villa". Esta temeraria afirmación del voluminoso socio hizo que los teros de Campos de Álvarez expresaran su repudio en un comunicado en el que rompieron relaciones diplomáticas con cardenales, petirrojos, pájaros carpinteros y cualquier otra ave que ostentara plumaje rojo.

Sin embargo los alambrados que estaban al momento de la asamblea del 2006 siguieron allí, y hasta la mismísima comisión directiva instaló uno de más de 100 metros a la altura de la calle Puente Pesoa para evitar que se acceda a la zanja perimetral. Pero, eso sí, el alambrado fue colocado con tan buen gusto que parece una cancha de polo. También proliferan los alambres en los cercos de algunos vecinos, que aunque no están tejidos, cumplen la misma función de delimitar lotes. Tal es el caso una propietaria cuya ocupación consiste en dar fe y es dueña de un simpático perro de Viena que no duda en ladrar amenazante a cuenta persona o tero se le acerque.

También se ha extendido la costumbre de cercar las piletas de natación con alambres como si fueran una chacra. Estos alambrados son aceptados por La Arquitecta porque están hechos con “buen gusto”. En vez de un corral de chanchos parecen un haras de potrillos de pura sangre. Esperemos que el Poderoso Miembro de la comisión ejecutiva ponga sus energías en acabar con este oprobio de los alambrados. A propósito, me contó el hornero que tiene su casa en uno de los ventanales del house principal que este está adornado por fotografías tomadas por un hijo del Poderoso Miembro el día de la nevada de julio de 2007. Me dice el hornero que las fotos no son gran cosa salvo por la peculiaridad de estar sobreimpreso en el cuerpo de la misma el nombre del fotógrafo en vez de estar al pié. Debe tratarse de una nueva tendencia estética que ni horneros y teros logramos comprender. Estas obras de arte fueron pagadas al autor como consta en las expensas. Imagina este tero que habrá sido luego de una licitación como la que se hizo para encarar una importantísima obra de infraestructura en el club. Se trata de la construcción de una base cemento de 20 cm de alto en cada poste de luminaria del club. Esta obra urgente y de vital importancia fue realizada por una empresa “allegada” a otro miembro de la comisión ejecutiva que comparte la profesión con Blumberg. Estudiaron en la misma universidad.

Hasta pronto.

jueves, 10 de enero de 2008

Más gritón que un tero.


Me contó un pajarito sobre las últimas andanzas de un Poderoso Miembro de la Comisión Ejecutiva, que también protagonizó la anterior noticia presentada por este cronista ”En pileta cerrada no entran moscas”. Se trata de una persona que tiene un perro que anda suelto por los alrededores de su casa, pero como es muy educado, no molestas a los teros. Pero no pasa lo mismo con los jardines de los vecinos, a los que este noble animal fertiliza de manera gratuita y desinteresada. Parecería que el jardín del Poderoso Miembro no necesita fertilizante ya que el can no lo atiende. También este Poderoso Miembro, según el mismo confiesa, tiene la virtud de fumar pipa bajo el agua. Aunque a juzgar por sus actitudes parecería que a la pipa la llena con sustancias extrañas.

El Poderoso Miembro protagonizó un incidente con una profesora de la Colonia a la que maltrató a los gritos en público frente a los chicos que estaban en la pileta del club. Suele pasar que ciertos hombres tienen predisposición para gritarle a mujeres indefensa o a empleados. A lo mejor, porque en otros entornos familiares los pantalones los lleva otra.

Hasta pronto.


lunes, 7 de enero de 2008

En pileta cerrada no entran moscas.


Me contó un pajarito que fue lo que pasó en el club los días 25 y 1º de enero que no estuvo abierta la pileta del club house. Esos tórridos días de más de 30 grados la pileta no se abrió porque no se previó que el guardavidas tenía que disfrutar de su merecido descanso después semanas agotadoras frente al espejo de agua al cuidado de niños y otros seres vivos. En años anteriores la pileta estuvo abierta en esas fechas apelando a una idea brillante: un reemplazante. Este año esa idea no se encendió en la cabeza de ninguno de los miembros de la comisión directiva quizás por la crisis energética que restringe el encendido de lamparitas. Aunque sí se le ocurrió al miembro de la comisión de deportes Carlos Andrés Calvo quien propuso, incluso, hacerse cargo de su peculio del costo del reemplazo. El mencionado Calvo le informó de esta brillante idea a un miembro de la comisión directiva que, a su vez, le pidió autorización a otro miembro de la comisión con más poder que él. Este último miembro, poseedor de un simpático can que transita libremente por el club, dispuso que no se abriera la pileta. El pajarito que me contó no tiene la más remota idea de la causa de esta decisión del poderoso miembro de la comisión. Aunque seguramente se basa en sesudas razones de bien público que ni teros ni pajaritos comprenderíamos.

Los teros y otros pájaros del club estuvimos chocos disfrutando de la pileta esos días sin la molesta presencia de niños. Que se repita!!!

Hasta la vista.

PD. Si ven huevos como los que encabezan la nota !no los pisen¡, podrían estar acabando con la carrera de un futuro periodista.

viernes, 4 de enero de 2008

ELTERO DE LOS PUENTES


HOLA AMIGOS DE LOS PUENTES!

Me quiero presentar. Yo soy el tero de Los Puentes, un ave muy conocida por todos uds. que transita por el club escuchando y siendo testigo de cosas diversas a las que podrán acceder sin costo alguno. Por ahora, porque no se descarta alguna expensa extraordinaria para sostener el blog. O alguna colaboración "voluntaria" como las que recauda Carlos Andrés Calvo los sábados por la tarde a los vejetes que patean la pelota. O algún arancelamiento colonial. Por ahora es gratis.
La foto no me favorece mucho. Téngase en cuenta que salí contra un fondo de pastos un poco altos y desprolijos como pasa a menudo en el club.
Hasta pronto!